Ciudadanos y Vox: ‘ami-enemigos’ precisos

Ciudadanos y Vox: 'ami-enemigos' precisos

Tras una semana de asambleas de negociación para procurar formar Gobierno, falta la única que, por el momento, sería precisa para llegar al pacto más viable que, de entrada, salió de las urnas el veintiseis de mayo. Ciudadanos y Vox prosiguen tirándose los trastos a la cabeza pese a que los dos saben que deben buscar lugares de encuentro para facilitar el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y eludir, como desean, a la izquierda.

Se precisan mas no se aguantan. O bien, cuando menos, eso procuran hacer parecer. Ciudadanos y Vox prosiguen sin ponerse en contacto para reunirse y negociar un posible acuerdo de Gobierno. Los dos sostienen tensa la cuerda que mantiene a Isabel Díaz Ayuso como la aspirante más presidenciable en frente de la segunda opción: la de que rija Ángel Gabilondo (Partido Socialista) con Más la villa de Madrid y Podemos.

Si hay algo que une a Partido Popular, Ciudadanos y Vox es, exactamente, su veto al socialismo «sanchista» que consideran próximo y complaciente con el nacionalismo catalán, vasco y ahora asimismo navarro. Considerablemente más en frente de lo que todos consideran extrema izquierda, populistas o bien, como los llaman los naranjas, «Podemos 1 y Podemos dos». Asimismo coinciden en sus pretensiones de bajar impuestos, ampliar el servicio de Metro y asegurar la libertad de elección de los progenitores en la Educación, entre otras muchas cuestiones. Mas, cara la galería, lo que parecía ser un pacto simple no lo es.

La líder del Partido Popular que aspira a sostener a su partido al frente de la Puerta del Sol juega entre 2 aguas. Precisa los escaños de unos y otros para conseguir la mayor parte suficiente que le dé una victoria en el pleno de investidura que se festejará, como muy tarde, el once de julio. Ella apuesta por el «pacto», por aguardar a ver «qué desea cada uno de ellos» y, hasta este viernes, cuando se reunirán los equipos negociadores de Partido Popular y Cs, solo ha avanzado en su relación de «cordialidad» con Ignacio Aguado y Rocío Monasterio.

Por una parte, Ayuso solicita «respeto para los votantes de los 3 partidos», como demanda Vox. Por otro, excusa a Ciudadanos el plantón ante este jueves y resalta el «buen comprensión» que siempre y en todo momento ha habido entre las dos formaciones que se consideran, mutuamente, asociados prioritarios. Asimismo rechaza ejercer de mediadora: «Todos somos el puente de todos», sentenció el día de ayer, tras reunirse con Monasterio. Sin embargo, no le queda más antídoto que ejercer de árbitro y, de hecho, de este modo lo hace ya.

¿El motivo? Ni Aguado ni Monasterio semejan ceder en sus situaciones iniciales. En Ciudadanos vedaron acordar con Vox con exactamente la misma fuerza con la que vedaron -y prosiguen vedando- a Gabilondo. En Vox, en cambio, demandan el convocado «respeto» y también insisten en, ya no una mesa a 3 bandas, sino más bien en la celebración de una asamblea que sirva para negociar pactos programáticos y no solo para «charlar», como semeja estimar el líder de los naranjas. «La fotografía ya nos la hicimos en Colón», apuntan en la capacitación de la ciudad de Santiago Abascal.

Monasterio prosigue sin percibir llamada alguna desde la sede de Cs en Ventas. Y no está presta a dar el paso inicial. «Somos la tercera fuerza», afirma, haciendo referencia solo al bloque de las derechas (son los quintos en número de apoyos en la Comunidad, solo sobre Podemos) y dando a comprender que son quienes aspiran a regir los que deben descolgar el teléfono primero.

Asamblea Monasterio-Gabilondo: el órdago de Vox

Al otro lado aducen que ni tan siquiera saben quién ha de ser su interlocutor. Vox es el único partido que no ha designado un comité negociador a nivel regional, si bien semeja que es la propia Monasterio la que liderará esta clase de encuentros. De esta manera lo ha hecho con Ayuso y lo va a hacer, asimismo, este viernes, con Gabilondo, con quien tiene previsto reunirse desde las diecisiete horas en la Reunión de la capital de España. Los dos son siendo conscientes de que no va a haber pacto alguno entre las dos formaciones, mas el encuentro servirá a la líder de Vox para lanzar su primer órdago: semeja presta a dejar la Mesa de la Cámara regional a cargo del Partido Socialista Obrero Español frente al poco tiempo que queda para convenir un pacto a este respecto con Partido Popular y Cs y, teniendo presente que los naranjas no han dado muestras de apreciar sentarse con ellos aún.

El próximo martes, once de junio, se votarán los 7 puestos del órgano rector del Parlamento autonómico y «es bastante difícil que haya un pacto al que no te invitan», sentenció el día de ayer Monasterio. Dicha situación infringiría los intereses de Cs, que aspira ya no solo a tener 2 puestos en la Mesa de la Reunión, sino más bien, aun, a encabezarla.

A pesar de ello, los naranjas prosiguen con su alegato habitual: están prestos a sentarse a «charlar» con todas y cada una de las formaciones mas solo acordarán con el Partido Popular, tal como manifestó este jueves Ignacio Aguado. Después, el que se quiera adherir a su acuerdo de Gobierno y a su programa, bienvenido va a ser, mas no dejará -ha prometido- ningún género de pacto entre Partido Popular y Vox que infrinja el firmado con ellos primero. Además, se ha comprometido a sostener la palabra dada en campaña, cuando afirmó que no acordaría con los «extremos». Ahora lo sostiene, a pesar de saber que va a deber ceder en sus posturas si desea lograr sus objetivos de gobernabilidad.

Por otro lado, muchos son los que estiman que Vox se haría el haraquiri de cara a las próximas elecciones si acaba dejando un Gobierno de izquierdas en la Comunidad de la capital de España. Por este motivo, todos -menos en el Partido Popular- están ahora mostrando sus garras y sosteniendo sus situaciones de máximos a pesar de que se saben precisos unos para otros. Hasta el momento en que llegue la simbiosis precisa, Ciudadanos y Vox son ‘ami-enemigos’.

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