La inteligencia artificial podría asistir a detener la desertificación de la península

La inteligencia artificial podría asistir a detener la desertificación de la península

Hace cerca de nueve mil años la zona que el día de hoy conocemos como Sahara no era el mayor desierto del planeta, sino más bien un enorme edén que pudo acoger ciertas más tempranas sociedades de la humanidad. En aquel periodo, la popularmente conocida como Edad de Hielo terminaba de finalizar y las grandes superficies heladas habían dado paso a extensos prados y lagos; los estudiosos piensan que en aquel instante, el Sahara era un enorme bosque, quizá selva, lleno de vida.

El día de hoy el Sahara es un sitio absolutamente diferente. Este radical cambio nos enseña que el tiempo y la geografía del planeta están en una incesante transformación, la que se ha acelerado a consecuencia del cambio climático producido por la actividad humana y que amenaza gravemente nuestra forma de vida. ¿Y qué debe ver todo esto con el ingeniero agrónomo Rafael González Perea? Puesto que es posible que este joven cordobés, reciente ganador de la tercera edición del premio a la mejor tesis en el ámbito agroalimentario, que da la Cátedra AgroBank de la Universidad de Lleida, tenga una de las claves para eludir que la península ibérica se transforme en el próximo desierto de Europa.

Un combate sin cuartel contra la desertificación

Desde la Costa del Sol hasta prácticamente las faldas de las montañas cántabras; desde el Cabo de San Vicente hasta la Costa Brava, esa podría ser la extensión del desierto que a lo largo de este siglo se va a ir expandiendo por toda la península ibérica. No es una exageración, es una proyección de la que se hacen eco poco a poco más miembros de la comunidad científica. Ciertos estudios, como el del Ministerio del Medio Entorno, aun ya ponen un dato sobre la mesa: alrededor del ochenta por ciento de la superficie de España está bajo riesgo de transformarse en desierto. Por eso investigaciones como la de Rafael González sean claves para mitigar los efectos del cambio climático.

«Eso no es todo —explica González en una entrevista concedida a CaixaBank—. A eso hay que añadirle que de acá a dos mil cincuenta, conforme datos de la FAO, deberíamos acrecentar la producción de comestibles ambiente a un cincuenta por ciento . Y si en España no tenemos suficiente suelo para acrecentar los cultivos, estamos frente a un paradigma bastante negativo». Dada esta perspectiva, el ingeniero agrónomo y el equipo de la Universidad de Córdoba con el que trabaja se han puesto a buscar la forma de trasladar las mejores innovaciones tecnológicas del instante, como el big data y la inteligencia artificial, a la producción agrícola. El propósito es optimar la agricultura de regadío sin acrecentar la necesidad de superficie arable.

«Con el big data y la inteligencia artificial lo que procuramos es anteponernos a la demanda que tendrá una comunidad de regantes en 1 o bien dos días; de esta forma acomodamos la estación de bombeo a ese día, acomodamos la red de distribución a la demanda, eludimos pérdidas en la red…, aun podemos llegar a contratar a tiempo real la energía para reducir el consumo». Es la tesis de Rafael González, que se traduce en un empleo más racional de los recursos, ahorro de costos, incremento de producción agrícola y muchos otros beneficios derivados del análisis de las necesidades y comportamientos de la comunidad de regantes.

La nueva revolución agrícola va a ser digital

Si bien el campo industrial y de servicios semeja ser el que más se ha favorecido de las nuevas TICs, el planeta agrícola asimismo ha adoptado con entusiasmo las nuevas ocasiones que ofrecen algoritmos y herramientas de análisis de datos masivos. «Se ve, sobre todo, en la abundante cantidad de foros de discusión sobre el tema que se organizan y en el público que asiste a ellos». Para Rafael González, ya existe «una gran preocupación por el hecho de que se sabe o bien se prevé lo que pasará en veinte años».

El trabajo de concienciación sobre los efectos del cambio climático, al que aún le queda mucho recorrido en el conjunto de la sociedad, no ha sido preciso en el ámbito agrícola. Los profesionales del campo, a todos y cada uno de los niveles, son siendo conscientes de los retos que llegarán en las próximas décadas y de ahí que ya se están tomando medidas. «En todos y cada uno de los eslabones de la cadena del planeta agro se está procurando emplear el big data y la inteligencia artificial como una herramienta más».

A esas tecnologías se marchan sumando poco a poco más, como el empleo de drones para la recogida de datos, una forma realmente útil de comprender qué pasa con las cosechas en tiempo real y obrar en consecuencia. Mas aún queda mucho trabajo por hacer. «Tenemos que proseguir afinando más. Hemos creado un modelo de predicción de demanda de agua a un día a nivel de comunidad de regantes; hemos hecho un modelo de simulación de agricultura en el que somos capaces de pronosticar el cien por ciento de los acontecimientos de riego y prácticamente el noventa por ciento del agua que va a emplear cada labrador día tras día. Ahora estamos procurando pronosticar no solo exactamente en qué día sino más bien exactamente en qué instante del día se marcha a regar».

El futuro del ámbito primario

Para España, el ámbito agrícola es clave como uno de los primordiales exportadores de comestibles de Europa. De ahí se desprende que el interés y el empleo de estas tecnologías «esté medrando a nivel exponencial. En ciertos eslabones cuesta un tanto más introducirlo por una cuestión tradicional o bien cultural, mas lo esencial es que la inquietud está ahí y va a medrar mucho en los próximos años», concluye Rafael González.

Por su lado, la Cátedra AgroBank Calidad y también Innovación en el ámbito agroalimentario de la UdL, creada en dos mil dieciseis, tiene entre sus objetivos esenciales fortalecer el reconocimiento de la investigación de excelencia que se está desarrollando en el campo agroalimentario, fomentar la trasferencia de conocimiento científico y técnico entre estudiosos, profesionales del campo y clientes del servicio de la entidad de finanzas, y también impulsar la calidad y también innovación en el campo agroalimentario. AgroBank, la línea de negocio de CaixaBank experta en los campos agrario y agroalimentario, financia esta Cátedra de la Universidad de Lleida (UdL), que va a abrir en otoño el plazo para presentar candidaturas a la cuarta edición de este distinción para tesis.

AgroBank, la línea de negocio de CaixaBank dirigida al campo agrario, ha afianzado su liderazgo en este segmento y tiene como clientes del servicio a uno de cada 4 labradores españoles. La propuesta de valor de AgroBank combina el desarrollo de los mejores productos y servicios amoldados a las particularidades de los labradores, ganaderos o bien cooperativistas, así como un asesoramiento próximo y también integral. AgroBank cuenta con prácticamente mil oficinas propias, donde los clientes del servicio tienen a su predisposición tres mil profesionales con un alto conocimiento del ámbito, y efectúa acciones de impulso al campo, como jornadas técnicas, pactos con organizaciones de relevancia, y las jornadas de la propia Cátedra AgroBank.

Consulte más información en el weblog de CaixaBank.

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