Lógica e ingenio se unen para dar vida a los escape rooms

Escapar de una habitación o cumplir una misión resolviendo enigmas y consiguiendo claves teniendo el tiempo jugando en contra, es la esencia de los escape rooms o salas de escape, una modalidad de entretenimiento que cada vez gana más adeptos.

Las formas de entretenimiento y ocio han ido cambiando a lo largo del tiempo, y la tecnología obviamente tiene mucho que ver. Cada vez se crean más alternativas innovadoras que van ganando adeptos, quienes buscan variedad a la hora de divertirse.

Bajo esta premisa nacieron y se han vuelto muy populares durante los últimos años los escape rooms o salas de escape. Nos referimos al juego en el que los participantes se «encierran» en una historia y tienen un tiempo determinado para salir, generalmente 60 minutos, lo cual se logra superando diversas pruebas.

Las temáticas e historias de las salas son variadas. El objetivo puede ser, por ejemplo, descifrar el código de activación de misiles, y de esta forma, evitar un conflicto bélico, desactivar una bomba o buscar la manera de salvar al mundo de los zombies. Están también las historias basadas en cuentos como el de Alicia en el País de las Maravillas, en novelas que llevan inmersos misterios por descubrir como la autoría de un asesinato al mejor estilo de Sherlock Holmes.

Hay variedad de estos juegos cooperativos para todas edades y con diferentes niveles de dificultad. Están los más sencillos que se adaptan a niños y principiantes, y los más complejos que podrán ser resueltos por jugadores veteranos.

Gran auge en España

Así como en muchos países de Europa, los escape rooms se han vuelto muy populares en España. Las salas de escape room en Barcelona son las pioneras de este juego en vivo en el país, de hecho es la ciudad con más salas en el territorio español, se contabilizan actualmente al menos 150.

El auge de esta modalidad de entretenimiento ha hecho que cada vez más empresas opten por invertir en este negocio, hoy en día en Barcelona hay más de 80.

Las empresas activas ofrecen salas muy variadas para jugar en pareja, grupos pequeños o grandes, y con amplia diversidad de temáticas para satisfacer todas las preferencias de niños, jóvenes y adultos, para estos últimos hay temas bien candentes como el referido a novelas como 50 Sombras de Grey.

Los escape room en Madrid le siguen en popularidad a Barcelona y llegaron de la mano de la misma empresa que los llevó a la ciudad condal, la cual es pionera de las salas en toda Europa. Actualmente existen en la capital española unas 60 empresas que tienen a disposición salas de escape rooms y se espera que esta incidencia siga subiendo por lo pronto.

En cuanto a los precios para disfrutar de los escape rooms, éstos varían dependiendo de la cantidad de participantes y el tiempo de duración de cada juego. Lo que sí es una certeza, es que el importe a pagar bien vale la pena, ya que está garantizada una experiencia inolvidable y muy amena.

No sólo en Madrid y Barcelona se tiene el auge de participar en estas cruzadas de ingenio, lógica y aventura. Se han desarrollado, además, empresas que ofrecen escape room en Valencia por ejemplo, donde ya hay más de 30, y en otras tantas ciudades, ya que ha venido convirtiéndose en una oferta de ocio muy rentable, por lo que es vista como una oportunidad para invertir.

En la unión está la fuerza

Los integrantes del grupo que conforman la sala de escape se sumergen en una misión para resolver en común, por lo que deben aportar sus puntos de vista y percepciones, porque se trata de un objetivo que debe cumplirse con la cooperación de todos.

Lo recomendable es que los equipos estén integrados entre cuatro y seis jugadores, la cifra ideal es cinco, quienes deben mantener una línea de respeto entre sí. Lo ideal es que los integrantes tengan perfiles que se complementen entre sí, de tal manera que se pueda cubrir el mayor espectro de perfiles posibles. En lo que todos los participantes deben coincidir, es en tener una buena capacidad lógica y el ingenio suficiente para descifrar los enigmas y resolver los retos.

El esquema de trabajo grupal que se genera en un escape room ha sido incluso adoptado por el sector empresarial, tendencia que se ha catalogado como «team building» orientada a la construcción de grupos de trabajo más efectivos.

Y es que las maneras de interactuar de los participantes tienen similitudes con los roles de equipos de las empresas, en las que hay papeles de acción (impulsor, implementador y finalizador), roles sociales (coordinador, investigador de recursos y cohesionador) y roles mentales (cerebro, monitor evaluador y especialista).

Aunque parezca difícil, sí es posible integrar un grupo de cinco personas en los que estos roles pueden estar presentes, lo importante es precisar la habilidad de cada persona, de tal manera que se pueda conformar un equipo equilibrado.

El origen

Las primeras salas se crearon en España en el año 2013 en Barcelona, como se ha mencionado anteriormente, llegando después a Madrid, para luego expandirse por todo el país. Hoy tenemos salas de escape en provincias como Málaga, Vizcaya, Sevilla, Alicante y Valladolid, donde se cuentan decenas de empresas, al tiempo que en otras es una oferta de ocio que empieza a afianzarse, por lo que se pueden observar escape room en Zaragoza en menor cantidad, pero con la tendencia de ir incrementándose ante su auge sostenido.

Fue en el año 2006 en Silicon Valley, California (Estados Unidos), cuando nació el primer escape room ideado por un grupo de programadores. Se llamó Origin y estaba basado en misterios y retos inspirados en historias de Agatha Christie, los cuales debían ser resueltos en un tiempo determinado. Un año después se creó en Japón el primer escape room en vivo, el Real Escape Game, para luego extenderse por el continente europeo.

El formato que se popularizó en Europa surgió en Budapest, Hungría, en el año 2012, de la mano de Attila Gyurkovics, quien creó un juego en el que los miembros de un equipo debían descubrir las maneras de salir de una habitación en un período determinado.La génesis del juego se basó en la Teoría del Flow, del psicólogo húngaro Mihály Csíkszentmihályi, que tiene como principio, que dedicarse a una actividad que proporcione disfrute donde haya un equilibrio entre las habilidades y los retos que se presenten, genera un estado mental que permite que las ideas y la creatividad se den con fluidez y rápidamente. Su fundamento radica en que el aprendizaje se puede producir si hay de por medio juego y felicidad.

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