Todo sobre los concursos de acreedores de empresa y personal

Las dificultades financieras son problemas por los que muchas empresas pasan, sin embargo, hay formas de librarse de ello sin mayor inconveniente. Una de las formas en las que puede salirse del estado de insolvencia es por medio de los concursos de acreedores.

Aunque a muchas empresas o personas les causa cierto recelo este procedimiento, con el asesoramiento adecuado este puede ser el paso ideal. Igualmente, aunque los términos y condiciones no parezcan agradables, hay procedimientos previos por los que puede optarse para evitar perder el dominio administrativo de la empresa.

Lo que hay que saber sobre los concursos de acreedores

El término es conocido por muchos y temido por la mayoría de las empresas que se encuentran en deuda, pero ¿que es un concurso de acreedores? Lo que todos saben es que se trata de un proceso judicial que trata de dar respuesta a los acreedores de una empresa deudora por medio de la búsqueda de liquidez y la gestión administrativa de otro ente.

Una empresa consciente de la responsabilidad que guarda puede someterse de manera voluntaria a un concurso de acreedores, de hecho, se trata del procedimiento legal cuando se tiene la noticia de una posible quiebra. La empresa o persona, al conocer que puede estar en quiebra, y verse imposibilitado para solventar compromisos, debe solicitar el concurso o convocatoria de acreedores.

Cuando este procedimiento no se realiza de manera voluntaria, uno o varios acreedores pueden presentar la solicitud y la empresa o persona deben iniciar el proceso de manera obligatoria, a este se le conoce como concurso de acreedores necesario.

El paso previo a la convocatoria

Una alternativa para evitar caer en concurso, es optar por un preconcurso de acreedores. En este procedimiento, se le otorga un periodo de tiempo determinado a los ejecutivos de la empresa para continuar con la gestión, pero con la tarea de conseguir apoyo para dar respuesta a los acreedores.

Este preconcurso ofrece la ventaja de proteger al personal encargado, mantener la autonomía de la organización y las responsabilidades legales bajo el dominio de los propios gerentes y administrativos. Incluido a esto, es un paso adelante que ejecuta la administración y los protege de solicitudes de concurso que puedan hacer los acreedores.

Otra ventaja importante, es que se mantiene un periodo de tiempo delimitado, a diferencia del concurso que puede llevar años, el periodo de preconcurso solo lleva tres meses, y uno más de ser necesario. Este tiempo les permite a los administradores crear alianzas para generar liquidez o establecer acuerdos con los acreedores a fin de evitar un concurso. Lo más importante al entrar en este proceso, es solicitar una orientación oportuna para lograr esos acuerdos.

Manejo profesional de crisis financieras

Ante estos u otros inconvenientes financieros, una excelente opción es contratar personal de alto nivel que oriente a la empresa para generar estrategias de alto impacto, y recuperar la liquidez que tanto se necesita. Pero, estos profesionales suelen representar un coste significativo y en ocasiones imposible de contratar.

Para dar solución a estos casos están los servicios de interim management que es la contratación de expertos directivos senior, por un coste bastante reducido y por el periodo de tiempo que sea necesaria su asesoría. Esta opción es ideal para el manejo de crisis financieras o de transición de proyectos.

Este nuevo profesional se dedica a su trabajo de acuerdo a las posibilidades o preferencias de la empresa, sea a tiempo completo o parcial. Lo mejor es que no supone gastos de nómina, seguro social y puede prescindirse de sus servicios sin costes de indemnización.

Nuevo comienzo para personas naturales

Por el proceso de un concurso de acreedores, muchas personas pueden quedar con expedientes de morosos y con deudas importantes, lo que dificulta su reincorporación en un medio comercial. Por ello, fue creada la ley de la segunda oportunidad para particulares, que está pensada para profesionales, autónomos y pymes que no tuvieron suerte en su apuesta financiera.
Dentro de esta ley se contempla las posibilidades de exonerar algunas deudas significativas, a excepción de créditos de seguridad social y pagos de paquetes de alimentación a hijos. Pero para alcanzar esta condición es necesario demostrar la imposibilidad de pago, haber pasado por un concurso de acreedores, que la quiebra no se deba a actos de mala fe y que se haya intentado llegar a acuerdos con los acreedores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *